¿Que le pasó en verdad a esa vieja sala de cine?

La historia económica más reciente se puede calificar como una gran burbuja que contiene a otras más pequeñas. Alrededor del boom inmobiliario, la euforia financiera y los despilfarros en la gestión de los recursos públicos; se pueden contar muchas otras historias que bien reflejan la inocencia de una época en la que nos creímos eternos.

Como todo el mundo sabe, durante el primer tercio del siglo XX proliferaron en villas y ciudades del planeta las salas de cine. Se generó entonces toda una cultura urbana en torno a las mismas y el cine se convirtió en un elemento vertebrador, un pasatiempo y un producto imprescindible en la vida de la gente.

En este post se señala la importancia de un buen análisis y prospección del entorno, tanto genérico como específico, usando la desaparición de las viejas salas de cine como ejemplo. Hablaremos, por tanto, del plan estratégico de un negocio. Son los cambios experimentados a raíz de la popularización de internet y el efecto de las nuevas tecnologías, lo que puede llevarnos – según mi juicio – a interpretar con una cierta falta de perspectiva algunas cosas. ¿Que pasó entonces?

Internet no ha matado a las salas de cine, un punto de vista con el que estoy muy de acuerdo. Ahora bien, no se puede negar el hecho de que las TIC´s han modificado hábitos de consumo, en este sentido las salas de cine si que se han tenido que ver influenciadas; por supuesto. Pero cine, lo que se dice cine y de calidad, se sigue haciendo. Y aunque los factores de la demanda – las cosas que el consumidor observa y valora – hayan cambiado profundamente; es difícil convencernos a muchos de que en streaming y desde la silla de nuestro escritorio, una buena cinta sea más apetecible que desde una butaca de las de toda la vida.

El cine y la fiebre de los centros comerciales

Repasemos lo acontecido durante los años felices del boom inmobiliario. Se podría decir que en las empresas cinematográficas se establecieron objetivos de crecimiento, buscando sinergias con otros negocios como el de la distribución comercial. A medida que se construían más y más centros comerciales, estos albergaban ambiciosos proyectos de multicines con todas las comodidades posibles.

Una apuesta que encareció las proyecciones con respecto a otros bienes de consumo y ocio. Por supuesto que había que amortizar una serie de inversiones, pero la situación de la economía permitía a la clase media esos niveles de gasto en consumo.

Al mismo tiempo, la vieja sala de cine de toda la vida, esa de la que todos guardamos algún recuerdo; se cerraba. Y así una detrás de la otra. Algunas fueron presa de las palas para ser sustituidas por promociones residenciales. Otras quedaron abandonadas y muchas otras fueron recicladas en supermercados u otro tipo de actividades comerciales. Fueron pocas las que salvaron el tipo. Desde luego que ir al cine dejó de ser una actividad posible en muchísimas villas. La alternativa quedó reservada para las grandes ciudades y sus ambiciosos centros comerciales.

Prever cambios en el entorno genérico y competitivo

Ahora que nos invade esta profunda crisis económica, parece un escándalo pagar esos precios por un ticket – sumándole el transporte hasta el centro comercial – cuando dispones de las mencionadas alternativas en streaming y desde la silla de tu propio escritorio. Aspecto que explica en gran parte la denominada crisis del cine. Un craso error desde el punto de vista de la planificación estratégica al no haber realizado un diagnóstico correcto del entorno, subestimando un próximo parón de la economía y pasando por alto el efecto de las nuevas tecnologías como producto sustituto al consumo tradicional del cine en salas.

Ahora surgen alternativas estratégicas para convertir las TIC´s en oportunidades para establecer nuevos canales de negocio. Un aspecto que en música ya se viene explotando con éxito. Pero esto se haya muy lejos de la nostálgica preocupación que me incita a escribir este post.

Uno se plantea si aquellas viejas salas de cine, que en toda villa y ciudad que se terciara sus vecinos disfrutaban, realmente dejaron de ser rentables o la dejadez de unos y el interés de otros permitió que murieran de inanición.

Fidelización de clientes y telefonía móvil

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Acerca de charladas

Internet constituye un espacio de intercambio y reflexión maravilloso y, espero, cada vez más y más aprovechable. Mi nombre es Carlos Andrés Rego Edreira; soy licenciado en economía, aficionado a la fotografía digital y muy interesado por el mundo de los medios de comunicación. En mis últimas experiencias laborales vengo desempeñando tareas de gestión comercial y atención al cliente. Siendo la gestión de negocios, en especial todo lo relativo al marketing, un área de interés personal y profesional.
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